Qué comprobar, qué preguntar y qué señales de alarma detectar antes de contratar una implantación.
Como Odoo es un producto abierto, hay muchas empresas que ofrecen servicios sobre él. Esa es una ventaja —puedes elegir y cambiar—, pero también obliga a saber comparar.
El software pone el estándar: áreas que funcionan configurando y procesos que necesitan desarrollo. Lo que cambia entre un proyecto y otro casi nunca es el producto, sino quién lo implanta.
Un buen proveedor no pide presupuesto a ciegas: te pregunta por tus procesos antes de hablar de precio.
Cuatro filtros que separan a un implantador de otro.
Que dominen el estándar de verdad. Quien desarrolla a medida lo que ya existe configurado te va a salir caro.
Proyectos terminados en empresas de tu tamaño y tu sector, con clientes a los que puedas llamar.
Quién va a estar en tu proyecto, con nombre y apellidos, y qué pasa si esa persona se va.
Que publiquen módulos o contribuyan al proyecto indica nivel técnico y compromiso con el ecosistema.
Léelas delante del proveedor. Quien ha hecho implantaciones responde sin rodeos; quien va improvisando, se nota en seguida.
Antes de firmar
Si escuchas algo de esto, estudia la oferta con más calma antes de firmar.
Un consejo práctico: encarga primero un análisis de requisitos como trabajo independiente y pagado. Sale barato comparado con el proyecto, te deja un documento que sirve para pedir ofertas comparables a varios proveedores, y de paso ves cómo trabaja cada uno antes de comprometerte con nadie.
Una vez elegido el proveedor, quieres saber qué debe cubrir el contrato de mantenimiento.