El mismo gestor cubre la web pública, la intranet y la extranet de clientes. Se edita arrastrando bloques sobre la propia página, sin conocimientos técnicos y sin depender de terceros para cada cambio.
Lo que se publica sale del propio ERP: catálogo, referencias, disponibilidad, ofertas de empleo o eventos. No hay que mantener dos versiones de la misma información en dos sistemas distintos.
Público, equipo y clientes salen de la misma base: lo que se publica ya está en el ERP, no se reescribe.
Tres secciones y una en el navegador, listas para publicar el primer día.
Bloques predefinidos, plantillas y edición directa de lo que ves. Publicar un cambio es cuestión de minutos.
Cada cliente entra y consulta sus presupuestos, pedidos, albaranes, facturas e incidencias.
Las páginas se ven correctamente en móvil, tableta y escritorio sin trabajo adicional.
Títulos, descripciones, URLs amigables, mapa del sitio y datos estructurados desde el propio editor.
Todo lo que antes se resolvía por teléfono, ahora lo hace él mismo, con la imagen de tu empresa.
Revisar y firmar presupuestos, y pagar anticipos sin llamar a nadie.
Consultar el estado de los pedidos y descargar albaranes y facturas.
Registrar un problema y seguir su resolución con responsable y plazo.
Mirar el progreso de las tareas de un proyecto compartido.
Actualizar sus datos de facturación y sus direcciones de entrega.
Un efecto colateral que se nota: cada documento que el cliente consulta por sí mismo es una llamada que no entra en administración. El portal suele justificarse solo por la reducción de consultas rutinarias.
Beneficios que se notan en el coste de mantener la web y en el día a día.
El portal web es parte del propio Odoo, no una integración de terceros. Cada cliente accede a su histórico, descarga documentos, firma, paga y abre incidencias, todo con la imagen de tu empresa y sobre el mismo dominio.
El portal web es una pieza de la integración web de Odoo. El siguiente paso es la tienda online, también integrada en el mismo gestor.