Microsoft y el caso Corea

Es el ejemplo más citado de lo que cuesta atarse a una tecnología propietaria: un país entero dependiendo durante décadas de un componente de un único fabricante para poder operar por internet.

Odoo

Qué pasó

A finales de los años noventa, el gobierno de Corea del Sur quiso implantar un sistema de cifrado para las transacciones por internet. En aquel momento, el cifrado fuerte que hoy damos por sentado no estaba disponible allí por restricciones de exportación, así que optaron por desarrollar su propio sistema, llamado SEED, apoyándose en la tecnología de componentes de un fabricante concreto.

SEED se distribuyó como complemento para el navegador dominante de la época, funcionando sobre ActiveX. Bancos, comercios y administración lo adoptaron, y su uso acabó siendo obligatorio para operaciones cotidianas como pagar por internet o relacionarse con la administración.

SEED se apoyó en la tecnología de un único fabricante, se ligó a un navegador concreto y su uso acabó siendo obligatorio para operar por internet.

Las consecuencias

Cuatro efectos de construir una infraestructura crítica sobre una tecnología sin salida.

Desfase

Al ser una tecnología propietaria, no estándar y ligada a un único navegador, quedó desfasada cuando el resto del mundo adoptó estándares abiertos.

Seguridad

ActiveX cayó en desuso por sus problemas de seguridad, pero millones de usuarios seguían obligados a usarlo.

Exclusión

Quien usaba otro sistema operativo u otro navegador quedaba fuera: no podía operar con su banco ni con la administración.

Coste de salida

El país tardó años y un esfuerzo considerable en desmontar esa dependencia y volver a los estándares.

La lección

La decisión fue razonable en su contexto: no había alternativa estándar disponible y había que resolver un problema real. El error no fue elegir esa tecnología, sino construir sobre ella una infraestructura crítica de uso obligatorio, sin plan de salida y sin control sobre su evolución.

Traducido a una empresa: ninguna decisión tecnológica debería dejarte sin salida. Antes de apoyar un proceso crítico en una tecnología cerrada, pregúntate qué harías si su fabricante la descatalogase, subiese el precio al triple o dejase de dar soporte a tu versión. Si la respuesta es “no habría nada que hacer”, ese es el riesgo que estás asumiendo.

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