Odoo cubre bien los procesos comunes a cualquier empresa. Lo que distingue a un sector se resuelve con módulos verticales que se instalan sobre esa base, y hay tres orígenes que conviene distinguir antes de decidir.
Módulos publicados y mantenidos por la Odoo Community Association, con código abierto y revisión entre pares.
Desarrollos de empresas implantadoras que conocen un sector concreto. Unos son libres y otros no, así que hay que mirar la licencia.
Cuando lo específico del negocio no lo cubre nadie. Es la opción más cara de mantener: úsala solo para lo que de verdad diferencia.
Hay verticales consolidados y documentados para sectores concretos. Estos son los que hemos trabajado en España.
Muchos sectores repiten las mismas necesidades específicas. Sobre la base estándar, estos cinco se cubren con módulos ya existentes.
Ampliación del CRM, facturación periódica de servicios y material en depósito en casa del cliente.
Trazabilidad por lotes, caducidades, tarifas por canal y gestión de rutas de reparto.
Proyectos facturables por horas, contratos de mantenimiento y rentabilidad por cliente.
Partes de trabajo, repuestos, garantías y planificación de técnicos.
Cuotas de socio, donaciones y contabilidad de subvenciones.
Lo común lo cubre el estándar; lo específico lo aporta un vertical. La pregunta no es si el módulo existe, sino quién lo mantiene cuando Odoo suba de versión.
Criterio para elegir: antes de instalar un vertical, comprueba tres cosas: para qué versiones de Odoo está mantenido, quién lo actualiza cuando salga la siguiente, y si su licencia te permite adaptarlo. Un módulo abandonado hace dos versiones sale más caro que un desarrollo nuevo.
Los verticales solo aportan valor sobre una base estándar bien implantada. Mira qué más cubre Odoo.